Aquí postearé de vez en cuando los devaneos y distraidos desvaríos de mi cabeza, ocasionados muchas veces por el exceso de humo del señor que cuida la puerta del cuarto de atrás. Cualquier daño colateral que la lectura de estos textos pueda acarrear en las neuronas del lector, será total, única y exclusivamente responsabilidad de él.
31.7.07
30 07 2007 0437
-Usted por estos lares!... como te va?
-Que bueno conocerte en persona por fin...
-Asi es... qué tal? qué me cuentas?
-Que el mosquito es inmortal.
-El mosquito es dios... dios es el mosquito...
-Lo crucificaremos?
-Bueno... te aseguro... mucha madera no vamos a utilizar...
El eterno problema de los recuerdos.... es algo con lo que tenemos que vivir todos, siempre. Sufrimos de esa (en mayor o menor medida) maldición que es la memoria. Recordar, es volver a vivir un poco de lo que ya es pasado, reincidir en todo ese manojo de efímeros sentimientos, visiones, olores, sabores... que ya no deberían Ser más... es regodearse en ese fango de molduras rotas con las cuales se le dió forma al retazo de un acontecimiento... y que ya no sirven... molduras rotas que nos dejan tan solo con una masa etérea y sin forma de la cual comenzamos a reconstruir eso que creemos que fuímos en determinado momento, y que llamamos un pedazo de nuestra vida.
-Yeeh!!! Tú también reniegas!!!
-Yo pensé que ya no existíamos!!!!
-Es que cuando uno es pasional...
-Es cierto.. cuando uno es pasional.... eso eso... cuando me cuestionen les dire: NOOOOO!! YO SOY PASIONAL!!!
-Imagínate: Hace un tiempo salia con alguien que luego, cuando la cosa se puso mas seria, me dijo: "me molesta tu pasado"!
-Ja!! Ya te he dicho... tu pasado solo te hace más interesante.
-He dejado muchas cosas en el camino.
-Qué equipaje no cargas más?
-No como carne... no tengo religion...
La maldición de la memoria... esa que se hace tangible cuanto uno más regresa a esos momentos a los que les otorgamos trascendencia gratuita, cuando quedamos atrapados en el mítico e infinito "dia de la marmota", cuestionándonos cada paso, repitiendo nuestro inútil ciclo de preguntas sin respuesta. Hay quienes encuentran sentido en esto, sintiendo tal vez que cada vuelta sobre el sitio les dá la capacidad y la fuerza para afrontar una vuelta más, como si fueran la hebra que se apoya sobre sí misma una y otra vez al rodear el ovillo que se hace cada vez más grande, más pesado, más fuerte... más dificil de ignorar.
También hay quien no le hace caso a su memoria, viviendo una especie de linea recta, con leves curvas que no son lo suficientemente agudas como para cruzarse con el camino anteriormente trazado. Viviendo sin el pesado lastre de las consecuencias de las acciones. Lanzándose sin reflexión a cada nuevo acantilado que se presenta, por el simple hecho de que está ahí, porque este nuevo acantilado que es igual al anterior, a ese que no volvieron a ver, es igual al que vendrá, a ese que no verán más.
-No te preocupes, que no me ofendo fácilmente.... ésta piel mía se ha vuelto dura y resistente... con el paso del tiempo eso sucede.
-Y eso es bueno o es malo?
-Fué bueno durante un tiempo hasta que derrepente comienzas a sentir que ya no sientes mucho y cuando menos te dás cuenta ya no sientes casi nada...
-Y ahora?
-Ahora? Ya no quiero eso... estaba en una onda tipo "I've become comfortably numb"...
-Erm... yo empecé a sentir eso, no se siente como YO... pero.... no sé, tal vez así debería ser yo...
-Por lo poco que veo, sé que serías terriblemente infeliz sufriendo del encierro dentro de tí. Y comenzar a sentir otra vez toma tiempo. Y gasta... gasta sangre, y lágrimas, aunque paradójico parezca.
-Si... bueno... yo antes era: "aprovecharé todo... no perderé la oportunidad de sentir... asi me equivoque". Pero... ahora... ya no más... muchas veces me he equivocado.... aj... ya no soporto no pensar!!
-Balances.
-Tú piensas demasiado.
-Tú piensas muy poco.
-Eso tenemos para enseñarnos.
Es que vivir sin pasado, sin poder reflexionar (que significa "vuelta de la conciencia sobre si mismo para examinar el contenido propio por medio del entendimiento") en lo que estamos haciendo, en lo que vamos a hacer, nos reduce a la intrascendencia de ser inconsecuentes, de no tener un sustento firme para nuestros pasos, de que éstos no hagan camino al andar. Pero, también, nos eleva a la conciencia de que la escencia misma de nuestros actos reside en la precisa y momentánea existencia de ellos, y que si éstos no tuvieran lugar, no podríamos ejercer esa libertad que la falta de pasado y de futuro nos regala.
-Me está gustando conversar contigo
-Oye
-Oiigo
-Te puedo invitar un café un dia de estos?
-No.
...
Pero me puedes invitar dos cafés. Si te animas, ya sabes donde voy a estar... jjaja!!!!
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